Casa Bomboti
San Miguel de Allende · The Agency
- 6 recámaras
- 6 baños
- 2,624 sq ft + 1,647 sq ft construidos + terreno
- $1,675,000 USD
La casa que aprendió a hablar en negro.
Una casona del siglo XVIII que no quiso parecer nueva. Le dejaron sus grietas, le pusieron acero encima y la vistieron de negro. Quisimos entender por qué.
Hay una manera de caminar San Miguel que solo se aprende con los años. Uno deja de mirar las fachadas y empieza a mirar las puertas. Detrás de cada puerta hay un patio. Detrás de cada patio, una vida que no se ve desde la calle.
Bomboti es una de esas casas. Está en pie desde el siglo XVIII, cuando la ciudad todavía se llamaba San Miguel el Grande. Se llega como a casi todas las casas del centro: una puerta de madera, un muro que no dice nada. La puerta se abre, la luz cae de golpe sobre el patio y empieza otra conversación.
Dejar la edad a la vista
Andrés Mier y Terán y Regina Galvanduque, del estudio MYT+GLVDK, hicieron aquí lo más difícil que puede hacer alguien que diseña: no borrar. Sacaron las canteras originales, las limpiaron y las devolvieron a su sitio, con sus golpes y su color desigual. No taparon grietas ni pulieron manchas. Nadie intentó que la casa pareciera joven.
Un idioma nuevo sobre una memoria vieja
Sobre esa piedra escribieron con pocas palabras. Acero sin pintar, que cambia con la luz y con la lluvia. Cantera café de la región. Madera que ya tuvo otra vida. Y un negro mate en los muros que, en una ciudad de ocres y rojos, se siente casi como un acto de valentía.
El negro cambia la manera de mirar. Sobre un muro claro, la vista se desliza. Sobre uno oscuro, se detiene: en la veta de una viga, en el filo de un escalón, en la sombra que deja una reja a media tarde.
Los pasillos de acero cruzan el patio como puentes suspendidos, y la casa parece respirar hacia arriba, de piedra en piedra, hasta el mirador. Allá arriba, San Miguel entero se vuelve paisaje: cúpulas, campanarios y el cielo del Bajío cambiando de color al atardecer.
“Hay algo casi brutal en esa honestidad. El acero es acero, la piedra es piedra, el negro es negro.”
Un nombre que ya estaba aquí
Bomboti viene del otomí mb’ot’i: negro. El otomí se hablaba en el Bajío mucho antes de que existiera la ciudad. Nos gusta pensar que el nombre es una forma de volver. De reconocer que debajo de la cantera, del barroco y de las fiestas hay una raíz más antigua. Negro como la tierra fértil.
Negro como el fondo donde por fin se ve lo que importa: la mano del cantero, el trazo del herrero, el oficio.
Vivirla
Son seis recámaras alrededor de los patios. Hay rincones para leer con la luz de la mañana, terrazas para la tarde y una azotea que invita a quedarse hasta que se encienden las luces del centro. Es una casa grande que no se siente grande. Se siente habitada.
¿Qué hace una casa así en San Miguel? Nos recuerda que lo viejo no se reemplaza, se cuida. Que la belleza también tiene grietas.
Restaurar no es devolverle a algo su juventud, sino darle permiso de seguir envejeciendo con dignidad.
Hoy, Bomboti está lista para su siguiente capítulo. No porque su historia esté incompleta, sino porque todavía hay mucha vida por vivir entre sus muros. Quien la compre no se lleva solo una casa en el centro de San Miguel. Se lleva más de dos siglos de historia y el privilegio de escribir la página que sigue.
Agendar visitaRecorre la casa
Datos de la casa
- Operación
- For Sale
- Recámaras
- 6
- Baños
- 6
- Construcción
- 2,624 sq ft
- Terreno
- 1,647 sq ft
- Amueblada
- Sí
- Jacuzzi
- Sí
Jael Menendez
Real Estate Agent
The Agency
Agenda una visita privada o pregunta por disponibilidad, documentación y condiciones de esta propiedad.
Solicita información
Cuéntanos qué necesitas y te contactaremos directamente sobre esta propiedad.
Propiedad: Casa Bomboti
¿No es esta? Te avisamos de la siguiente
Casas nuevas en San Miguel de Allende, un correo cuando lleguen.

